La evolución de los prejuicios (Reto semanal entregable)
Gijón, 11 de Febrero de 2023
Leído el primer módulo del curso y preparándome para hacer la prueba correspondiente, reflexiono sobre el contenido del libro que estoy leyendo en la actualidad, al que llegué por casualidad en relación a la bibliografía recomendada del anterior, "La biblia en España", un libro de viajes escrito en primera persona por un inglés, George Borrow, enviado a España en 1833 por una sociedad evangélica de aquel país a fin de dar a conocer aquí la biblia evangélica y la religión protestante, y que plasma aquí su visión sobre la España y Portugal de la época (y sus habitantes).
Si los que crecimos en los 80 sabemos que la forma de hablar y expresarnos en aquellos años (tanto en la televisión como en cine y en la sociedad en general) era bastante más políticamente incorrecta que en la actualidad, nada comparable con los autores de siglos pasados, y ya me sucedió sobre todo con los autores del siglo XIX, que no tienen ningún empacho en plasmar su visión del mundo a través de la lente de sus prejuicios como la cosa más natural del mundo y sin ningún tapujo. No sé si por ser hoy el mundo "un lugar más pequeño" a raíz de la facilidad de viajar o interactuar con gente de otros países vía internet, pero hoy día uno desde luego se tienta mucho más la ropa a la hora de opinar sobre las diferentes gentes de otros países, razas o religiones y creo que hemos desterrado bastante mentalidades como la del autor.
Este libro, que tengo en su edición "no censurada", ya tuvo problemas en su primera edición según nos cuenta el prefacio, por la visión que daba de los judíos portugueses ("una chusma infame y vil") a los que no tiene problema en plasmar continuamente como canallas, ladrones y rufianes. (Tratándose de judíos en Portugal en el siglo XIX que el propio autor dice venían del norte de África, seguramente eran sefarditas descendientes de los españoles expulsados en el XVI).
Otro ejemplo sería un párrafo como "A las cinco de la maña las mulas estaban en la puerta; un joven de diecinueve o veinte años las atendía; era bajo de estatura pero de complexión fuerte, y tenía la cabeza más grande que jamás he visto sobre unos hombros; cuello no tenía, o al menos no pude descubrir nada digno de ese nombre. Feo hasta la repulsión, y cuando me dirigí a él, descubrí que era idiota. Tal iba a ser mi compañero en un viaje de cerca de cien millas...".
Aquí un extracto sobre los andaluces del diario "Granada hoy": https://www.granadahoy.com/granada/George-Borrow-Jorgito-ingles-biblias_0_898410702.html:
"Los andaluces de la clase alta son probablemente, en términos generales, los seres más necios y vanos de la especie humana, sin otros gustos que los goces sensuales, la ostentación en el vestir y las conversaciones obscenas. Su insolencia solo tiene igual en su bajeza, y su prodigalidad, en su avaricia". Se muestra más condescendiente en su retrato de las clases bajas, que "son un poquito mejores; verdad es que no puede alabarse el nivel de su moralidad: son engañosos, camorristas y vengativos; pero son en general más corteses y, con toda seguridad, no más ignorantes". Borrow se atrevió también a destacar la escasa valoración de los demás españoles de los andaluces: "…los tienen en muy baja estimación los demás españoles, y aun los de mejor posición tropiezan con dificultades para ser admitidos en las tertulias respetables de Madrid, donde si logran entrar, son invariablemente ridiculizados por los gestos y ademanes absurdos en que se complacen, por su inclinación a la jactancia, sus exageraciones, su curioso acento y la manera incorrecta de pronunciar el castellano". A modo de conclusión: "En una palabra: los andaluces, en todas las cualidades del carácter, se hallan tan por debajo de los otros españoles, como el país que aquéllos habitan es superior en belleza y fertilidad a las demás provincias de España
Hay que tener en cuenta que se trata de alguien de clase alta, cultivado y que había visto bastante mundo (venía de una larga estancia en Rusia) y (según dicen) hablaba 30 lenguas. El foco de la discriminación y los prejuicios del autor en general se centra tanto en criterios raciales (hasta el momento los judíos sobre todo) y religiosos (el autor es un furibundo anticatólico que carga continuamente contra el Papa y la iglesia católica).
A día de hoy este libro entraría perfectamente dentro de la categoría de "Discurso de odio" y el autor sería probablemente cancelado y denunciado a nivel popular. Aunque el hecho de que escribiera hace 200 años y su vida fuera bastante pintoresca hace que sea revindicado como autor de culto (http://georgeborrow.org/)
Si bien no se podría decir que el texto "fomenta la discriminación" per se sí que reproduce y fomenta estereotipos de la época que imagino fortalecerían los mismos en quien leyera el libro en su día, atribuyendo virtudes a los que practiquen una determinada religión y vicios a quienes sigan otra o ninguna, o características particulares a los miembros de un determinado pueblo o raza y vicios insalvables a los de otra, llegando a la discriminación por asociación típica de los racistas.
No es de extrañar que este libro se haya escrito en los albores de la época colonial, justamente en estos años se produciría por ejemplo el poblamiento de Australia por parte de los compatriotas del autor, que llevaría al exterminio de gran parte de la población aborigen, por no considerarlos "seres humanos" y declarar el continente "terra nullius", o lugar vacío y legítimamente apropiable. Si bien este no llega a tales extremos de negar la humanidad de alguien por su adscripción racial o religiosa sí que continuamente atribuye cualidades genéricas a los demás basándose en esos rasgos, lo que lleva a caer en continuos estereotipos discriminatorios.
Una obra así hoy día es fácilmente rebatible y denunciable por la sal gruesa de sus descripciones en muchas ocasiones, pareciendo el autor más un personaje folklórico cuando se deja llevar por sus fobias y prejuicios que un hombre de mundo que busca la redención de sus semejantes. Un material así sería ideal para un curso como este como ejemplo de la evolución de la discriminación y los prejuicios a lo largo de la historia y del avance de la percepción de la necesidad del respeto con el que piensa diferente o pertenece a otra cultura.
Por suerte creo que los viajeros de hoy en día, en la época del turismo de masas y los viajes baratos se dejan llevar bastante menos por los clichés y están bastante más dispuestos a empaparse en la cultura global y el "multiculturalismo" que Borrow. Y la toma de conciencia por cada vez más gente común y los poderes públicios de la necesidad de eliminar toda forma de discriminación y marginación hará impensable que se sigan perpetuando maneras de pensar cada día más superadas como la del autor.


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